Compañeros fieles







Hace más de ocho años, adoptamos al Bogey. Con nombre de golf y demasiada energía, el consentido llegó a hacer travesuras en el jardín. Más de una vez se ganó un buen susto con el periódico.


El tiempo pasa y simplemente ahí está. Hace unos seis años, que adoptamos a la Sara para que sea su compañera.

Juegan, se besan, duermen juntos, tuvieron hijitos que se fueron. Pasan los días, pasan salud y enfermedad juntos.

Cada vez que llegamos a casa, nos reciben sonreídos, entusiastas. El Bogey trae el periódico y lo negocia, generalmente más de una vez, por una galleta.
La Sara pide un cariñito y lo espera con paciencia.

Pasaron de la travesura a la calma, a quedarse dormidos viendo la tele, a acompañarnos en las buenas y en las malas. Sin compromiso, sin cálculos, sin malicia.

Algunas personas podrían aprender un poco de estos seres bellos y bondadosos.
 
Nuestra familia tiene dos peludos compañeros, fieles y queridos, que están, están siempre queriéndonos.
Los queremos bichos peludos.

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